Sin identidad

Ponerse en el lugar del otro es la base de la universalidad de los derechos humanos. En los últimos días hemos asistido con estupor a las noticias que llegaban de Afganistán y del riesgo cierto para la vida de las mujeres y las niñas por la toma del poder por los talibanes y la consecuente implantación de un emirato regido por la ley islámica (Sharía). Pero es difícil ponerse en el lugar de las mujeres afganas para todas las que vivimos en el mundo occidental, cómo debe ser ver la vida a través de una simple rejilla, una vida en la que han perdido la libertad y la identidad, vivir en una permanente cárcel sin barrotes.

 

Afganistán bajo el dominio de los talibanes

 

El pasado 15 de agosto con la entrada de los talibanes a la ciudad de Kabul y tras la salida del país del presidente Ashyaf Ghani culminaba el dominio total de Afganistán, tras 20 años de enfrentamientos entre talibanes y el gobierno democrático afgano. Todo empieza en el mes de abril cuando el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció la retirada de las tropas americanas del suelo afgano, plan que dio comienzo en el mes de mayo y supuso un punto de inflexión para el rápido avance talibán en territorio afgano. La estrategia de los insurgentes era controlar primero las zonas rurales del país, e ir avanzando hacia las grandes ciudades como Kandahar, Herat, Kunduz y finalizar en Kabul, culminando así su ofensiva.

Desde entonces miles de afganos y afganas han intentado salir del país. Pues a pesar que en la primera conferencia de prensa ofrecida por el grupo fundamentalista islámico tras asumir el poder del país, manifestaba que los derechos de las mujeres en Afganistán serán respetados “dentro del marco de la ley islámica”, afirmación que buscaba apaciguar los temores de muchos afganos y en particular de las mujeres, que ya vieron sus derechos totalmente recortados con el anterior gobierno talibán (1996-2001), que impuso la versión estricta y radical de la ley islámica o sharía.

 

La sharía, sistema legal islámico

 

La sharía es el sistema legal islámico. En árabe, significa literalmente “el camino claro hacia el agua”. Es su conjunto, es un código de conducta que determina todos los aspectos de la vida de los musulmanes, con normas que afectan desde las plegarias hasta los ayunos o las donaciones a los pobres. Hay muchas versiones de la sharía y su implementación varía enormemente en el mundo islámico. Puede ser la base del sistema judicial, constituciones pueden incorporar aspectos de la sharía, o puede ser simplemente una guía para las acciones privadas de los musulmanes en países laicos. Los talibanes la han transformado y adaptado de forma propia, tornándola más extrema y literal.

 

Qué supone para las mujeres el régimen talibán

 

A pesar que los talibanes, en un intento de presentarse al mundo como más tolerantes que en la época anterior, todas las afganas temen la vuelta de las estrictas normas aplicadas durante el anterior mandato. Según RAWA (Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán) advierten los castigos y maltratos que pueden sufrir las mujeres que infrinjan alguna de las prohibiciones impuestas por los talibanes. Entre las que se incluyen:

  1. Completa prohibición del trabajo femenino fuera de los hogares. Solo excluyendo a unas pocas doctoras y enfermeras que tienen permitido trabajar en algunos hospitales de Kabul.
  2. Completa prohibición de cualquier tipo de actividad de las mujeres fuera de casa sin ser acompañadas de su mahram (padre, hermano o marido)
  3. Prohibición a las mujeres de cerrar tratos con comerciantes masculinos.
  4. Prohibición a las mujeres por ser tratadas por doctores masculinos.
  5. Prohibición a las mujeres de estudiar en escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa.
  6. Requerimiento para que las mujeres lleven el Burka.
  7. Azotes, palizas y abusos verbales contra las mujeres que no vistan acorde con las reglas talibán.
  8. Azotes en público contra aquellas mujeres que no oculten sus tobillos.
  9. Lapidación en público contra las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
  10. Prohibición del uso de cosméticos.
  11. Prohibición a las mujeres de hablar o estrechar las manos a varones que no sean mahram.
  12. Prohibición a las mujeres de reír en voz alta.
  13. Prohibición a las mujeres de llevar zapatos con tacones, que pueden producir sonido al caminar.
  14. Prohibición a las mujeres de montar en taxi sin su mahram.
  15. Prohibición a las mujeres de tener presencia en la radio, televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.
  16. Prohibición a las mujeres de practicar deportes o entrar en cualquier centro o club deportivo.
  17. Prohibición a las mujeres de montar en bicicleta o motocicletas, aunque sea con sus mahrams.
  18. Prohibición a las mujeres de llevar indumentarias de colores vistosos.
  19. Prohibición a las mujeres de reunirse con motivo de festividades como el ‘Eids’ con propósitos recreativos.
  20. Prohibición a las mujeres de lavar ropa en los ríos o plazas públicas.
  21. Modificación de toda la nomenclatura de calles y plazas que incluyan la palabra “mujer”.
  22. Prohibición a las mujeres de asomarse a los balcones de sus pisos o casas.
  23. Opacidad obligatoria de todas las ventanas, para que las mujeres no puedan vistas desde fuera de sus hogares.
  24. Prohibición a los sastres de tomar medidas a las mujeres y coser ropa femenina.
  25. Prohibición del acceso de las mujeres a los baños públicos.
  26. Prohibición a las mujeres y a los hombres de viajar en el mismo autobús.
  27. Prohibición de vestir pantalones acampanados, aunque se lleven bajo el burka.
  28. Prohibición de fotografiar o filmar a mujeres.
  29. Prohibición de imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas.

 

En definitiva, la anulación total de las mujeres y las niñas las cuales no tienen valor alguno para los talibanes.

 

Un futuro oscuro y muy incierto

 

Existe una gran preocupación mundial por el incierto futuro que les espera a las mujeres y las niñas afganas. Tras 20 años de libertad en los que han podido trabajar,  estudiar y tomar sus propias decisiones, ahora se ve con enorme preocupación como las mujeres pueden desaparecer y pasar a ser borradas de la sociedad.

Según el portavoz del nuevo gobierno, Zabihullah Mujahid, dijo en una rueda de prensa reciente: “Garantizaremos que no habrá violencia contra las mujeres”. Y añadió: “No se permitirá ningún prejuicio contra las mujeres, pero los valores islámicos son nuestro marco de referencia”.

Según una conocida presentadora de noticias, Khadija Amin, que ya ha sido suspendida de su puesto de trabajo y ocupado por un hombre, dijo “La próxima generación no tendrá nada, todo lo que hemos logrado en los últimos 20 años habrá desaparecido. Los talibanes son talibanes. No han cambiado”.

Los encargados de decidir cual será el futuro de las mujeres y las niñas afganas serán los ulema o académicos islámicos. Ellos serán los encargados de decidir si podrán asistir a la escuela o no, si podrán trabajar o no y si tendrán que usar el burka.

Iremos viendo cual será su evolución con el paso de los días. Los gobiernos  Europeos y de los EE.UU. deberán tomar las medidas necesarias para garantizar que no se pisoteen los derechos de las mujeres y las niñas y exigir a los talibanes que respeten el derecho internacional i los derechos humanos.

Las mujeres no seremos libres, mientras no lo seamos todas.

 

Manoly AA

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