Globo sonda (marzo 2020)

Parece ser que nuestro pueblo tiene una alcaldesa perpetua, o eso quieren imponernos las sibilinas fuerzas vaticanas. Si nos acercamos a la fachada de nuestro ayuntamiento podemos encontrar una pequeña inscripción donde se puede leer “Nuestra Señora del Rosario, alcaldesa honoraria-perpetua”. Tendríamos que preguntarnos qué pasa en nuestro municipio con la separación de poderes… Son esos detalles que pasan desapercibidos pero que no dejan de tener un trasfondo ideológico.

 

Suele ocurrir que determinados términos, son eliminados sutilmente, como si fueran inocuos. Un ejemplo es cómo se denomina el 8 de marzo, lo que el movimiento feminista siempre denominó Día de la mujer trabajadora, y que de una manera progresiva ha ido cambiando para denominarse Día de la mujer, a secas. Expulsando palabra “trabajadora“, como si fuera un estorbo o en el peor de los casos apelando a la inclusión.

 

El presidente de los estados unidos mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, en uno de sus discursos matutinos vía televisión, expuso de manera clara que la causa de los feminicidios en su país, va directamente ligada al modelo económico, el neoliberalismo. Es esta una corriente económica y política que a grandes rasgos convierte a los ciudadanos en consumidores e impone la ley de todo tiene un precio, todo, incluso los órganos de una niña de 7 años o el cuerpo de millones de mujeres pobres que son prostituidas/violadas diariamente en todo el mundo.

 

Qué duda cabe que el modelo económico controla nuestras conductas y relaciones sociales. La élite económica nos impone su ideología, sutilmente, con su prensa “independiente” con su música “sin mensaje”, con su “capitalismo popular”. Depende si perteneces a la élite del 1% que tiene liquidez para hacer valer sus privilegios o eres del 99% que vende su fuerza de trabajo, legal o ilegalmente, para poder vivir. Pues pertenecer a la clase trabajadora significa eso, pertenecer al 99%, seas ama de casa, estudiante, trabajadora, jubilada, artista, científica o autónoma. Porque extraer la palabra “trabajadora” no es inocuo.

 

Barberà está llena de ejemplos de mujeres que han demostrado que pertenecer a la clase trabajadora es un orgullo. Las heroínas de la empresa Magneti Marelli, que llevaron una lucha sin precedentes en el estado, por la equiparación salarial; las delegadas sindicales que pelean cada día desde sus puestos de trabajo por los derechos de todas y todos;  mujeres que se pusieron y se ponen en pie contra los desahucios; las emprendedoras que resisten cada día con sus negocios locales como librerías, tiendas de ropa, complementos, de restauración…; las profesionales del sector público, que educan a nuestros hijos en valores de igualdad, curan nuestras enfermedades con atención y profesionalidad, atienden nuestras quejas para ofrecernos un servicio inclusivo que mejore nuestras condiciones como ciudadanos; o la directora de un medio de comunicación escrito (en toda España apenas hay mujeres en órganos de dirección en medios de comunicación) que decididamente optó por no tirar la toalla y hoy es el medio escrito de referencia a nivel local, e incluso es nombrado repetidamente en los plenos municipales por la antigua alcaldesa.

 

Viva el 8 de marzo, viva el Día de la mujer trabajadora, viva la madre que me parió.

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