Globo Sonda (gener 2020)

Tengo la suerte de conocer a un buen periodista, de esos que investigan y colaboran en medios de comunicación como elcritic.cat o investigaction.net… No como esos falsos reporteros que se esconden detrás de seudónimos…

 

Uno de sus trabajos, donde analiza la gestión de los fondos de la seguridad social por parte de las mutuas de accidentes de trabajo, queda reflejado el escaso control por parte del gobierno de dichos fondos públicos. Por poner un ejemplo: el sueldo de los directivos de las mutuas se divide en una cantidad fija, que sí controla el estado, y otra variable, que no controla nadie y puede llegar a ser vergonzosamente superior a la fija. Todo está dentro de la ley, pero es una tomadura de pelo: decir públicamente que tu sueldo es X, cuando en realidad es XXX y dicho capital procede del heraldo público.

 

Algo parecido sucede con nuestros políticos locales. Según la ley 19/2013 de Transparencia, Acceso a la información pública y Buen gobierno, el consistorio debe facilitar información, donde nos expliquen, por ejemplo, lo que cobran. La web del Ayuntamiento nos permite acceder al salario bruto anual de las cantidades aprobadas en pleno, es decir, lo que marca la ley. Pero igual que nos sucede con los altos cargos de las mutuas, no salen reflejados aquellos ingresos de las diferentes entidades públicas en las cuales participan, llámese Diputación, Área Metropolitana, Consell Comarcal…. Por poner un ejemplo, 265€ era lo que cobraban por asistir a las reuniones del AMB la anterior alcaldesa y el concejal de Urbanismo (Ada Colau renunció a esta paga, es digno de mencionar). De verdad es tan complicado que nos digan lo que ingresan nuestros políticos por ser políticos, o acaso les da vergüenza o miedo?

 

La fiscalización del gasto público no puede ser únicamente gestionada desde las administraciones, pues el sentido común y los reglamentos no van siempre de la mano. Una sociedad crítica e informada, es lo básico para que no nos tomen el pelo. Pero como decía Gramsci, las ideas sin organización no sirven de nada. Para forzar a que los distintos grupos políticos que dirigen y han dirigido nuestras arcas publicas realicen una tarea de transparencia y si es necesario de corrección, no basta con escribir artículos: es necesario un contra-poder que ejerza la fuerza de la razón.

 

Si buscamos una organización transversal, no partidista, con la suficiente autoridad moral, que históricamente haya representado los valores de solidaridad, fraternidad y lucha, únicamente podemos hablar de las Asociaciones de Vecinos. Sí, las AAVV siguen existiendo y, aunque si vas seguramente te intentaran vender un seguro del hogar o con suerte una entrada para un recital folclórico, no todo está perdido.

 

El ejemplo lo tenemos en Badia del Valles, la nueva junta que apenas lleva 4 años dirigiendo la AA.VV ha dado un giro de 180º a dicha asociación. Primero arrancó de las garras de las aseguradoras privadas los fondos de las vocalías de enterramientos, para gestionarlos desde la cooperativa de la federación de las AA.VV. Están liderando la lucha contra el amianto, realizando junto con el consistorio análisis, charlas y propuestas. Se movilizan por las pensiones, por la sanidad y la educación. En definitiva han demostrado que las AA.VV son una muy buena herramienta que lidera, propone y ejerce el poder popular.

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