El socialismo se la juega (Lluís Ricart)

Aquí parece que sólo se la juega uno. Por tierra, mar y aire, Pedro Sánchez, es bombardeado con todo tipo de opiniones, sugerencias, consejos, presiones y incluso amenazas. Únicamente desde los cimientos más elementales de todo el edificio se oyen voces de apoyo a la postura, de momento, decidida e inamovible de Pedro respecto la investidura de Rajoy.
Parece que todo sea una cuestión simple de votar, si, no o abstenerse i la realidad, siendo cruda, es muy diferente. Me produce un cierto rubor cuando los medios de comunicación ponen en boca de lo que ellos llaman “las bases” ciertas afirmaciones y pensamientos. A estas alturas, esas bases, todavía no saben si Pedro Sánchez no pacto con Podemos por culpa de Sánchez, de Iglesias, de Felipe González y los barones, de las presiones del Ibex35 o de la señora madre de la portera de Núñez.
La estructura organizativa del partido socialista es muy democrática y a la vez muy dirigida, lo explico, el partido está dividido en federaciones y estas divididas en agrupaciones, en todas ellas, federaciones y agrupaciones, hay un primer secretario (normalmente cargo ocupado en las federaciones por el alcalde o miembro más destacado electo u orgánico de ese territorio y en las agrupaciones por el alcalde o alcaldesa o por el candidato o candidata a ese puesto). Resumiendo, toda la estructura orgánica del partido socialista está formada por un primer secretario y su grupo de confianza al que se llama ejecutiva, mayo o menos en función del número de militantes a los que representa. Éste número es el que sirve para calcular siempre los representantes de cada territorio en los congresos y asambleas. Por esta causa única y exclusivamente la presidenta de Andalucía tiene tanto poder, el de los votos y el número de militantes que representa.
Este sistema es tan bueno y tan malo como otro cualquiera, los asamblearios a la práctica son igualmente buenos y malos pues mandan los que van a la asamblea, los que no pueden ir, ya sea por causa laboral, de salud o de cualquier otro tipo su representación queda reducida a casi nada. Si esta asamblea se realiza en la plaza del pueblo y sin ningún tipo de control de asistencia aun se puede cuestionar mucho más pero el resultado final viene a ser como el otro puesto que los que van son los que votan y escogen en nombre de todos, con el sistema de delegación (PSOE) pasa lo mismo pues no hay demasiadas bofetadas para ser delegado o delegada.
Sea como fuere lo que no queda claro es que la opinión de la llamada, clase dirigente del partido, tenga en mente la misma opinión que las llamadas bases. ¿Quién es la clase dirigente? En la práctica se demuestra que son los que participan, la mayoría de los delegados son a su vez cargos orgánicos, pequeños o grandes, da lo mismo, del partido en su territorio. Esta clase dirigente tiene una opinión respecto del tema que no siempre coincide con la de las bases en general y por esta causa puede parecer que existe una confrontación entre unos y otros. A veces y, según cuál sea el tema, los medios de comunicación dan por aceptado por las bases lo que opina sólo una parte, evidentemente siempre remando a favor de la corriente que le interesa al propio medio.
En estos momentos, las bases mayoritariamente del partido socialista defienden y apoyan un NO rotundo a la investidura de Mariano Rajoy, no hay resquicio que valga y sólo algunos viejos dirigentes y los altavoces interesados manifiestan lo contrario.
El partido socialista y Pedro Sánchez se juegan mucho en estos momentos y según hagan puede haber unas consecuencias definitivas para que el PSOE sea un nuevo PASOK. La ley es la que está escrita y no la que algunos pretenden que sea. Los españoles escogimos diputados y estos deben elegir un presidente de gobierno y para ello hay una normativa que de manera clara dice que lo será quién obtenga la mitad más uno de los votos en primera vuelta o el que obtenga el mayor número de votos favorables en segunda vuelta. A partir de aquí todas las combinaciones son legales y hay que dejarse de milongas y cantos interesados de ética y moral como vocean, desde hace días, algunos.
Pedro Sánchez debe ser presidente del gobierno o líder de la oposición pero siempre acompañado por un NO rotundo e inamovible de todos los diputados socialistas a la candidatura de Mariano Rajoy. Si pasa cualquier otra cosa por causa del cambio de voto a Rajoy de algún o todos los diputados socialistas, Pedro Sánchez puede dirigir un partido sin militantes. Eso sí que lo dicen las bases.

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