Cambiar el País desde la dimensión municipal, el nuevo reto de Podem

Dice el poema de Constantino Cavafis que cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. La política como la vida se nutre del fluir de los acontecimientos, de las experiencias, aunque algunas  personas traten de  convencernos de lo contrario y mantenernos anclados entorno a sus propios Cíclopes. La vida (y la política) evolucionan.  Y los ciclos electorales son el latido de esa evolución. Hace cuatro años un Podemos recién nacido, dejo pasar el pulso de las elecciones municipales. A punto de entrar a saltar en la comba del ciclo municipal, al verla acercarse se preparó, pero como nunca había visto antes el ciclo de esa comba, lo dejó pasar y se preparó para el siguiente. La comba vuelve y es hora de entrar. De emprender viaje.

Las elecciones municipales siguen su propia lógica. Lo primero es tener claro que tanto el aura de partido nacional ganador (de las generales) como el estigma de partido autonómico irrelevante (de las catalanas) importan poco al hablar de la dimensión local. Tanto la discusión identitaria como la intervención de los medios de comunicación de masas, a los que Pablo Echenique apuntaba como parte del fiasco electoral catalán, dejan de ser los factores determinantes en las municipales. Y es que, en las elecciones municipales, el espacio entre las personas candidatas y las personas votantes en muy estrecho, y lo es más cuanto más pequeño es el municipio. Es ahí, en la distancia corta, donde cuentan más las personas que las siglas. La comunicación política, orientada a la publicidad electoral, utiliza los medios para llegar a la ciudadanía. Los medios modelan el mensaje de los actores políticos, lo contextualizan y debieran cumplir una labor de contrapoder político en las sociedades democráticas. Pero sabemos que la afinidad política, económica e identitaria de los medios privados (y desgraciadamente de los públicos) hace casi imposible para la ciudadanía la lectura del mensaje político en los términos en los que éste fue concebido. Demonizan el mensaje de unos y maquillan el mensaje de otros. Y desgraciadamente, la inversión en tiempo que la ciudadanía necesitamos para recabar, analizar y contrastar toda esta información es un reto sólo para valientes.

Pero ¿Qué sucede cuando la persona candidata en lugar de ser una figura mediática es un referente de la propia comunidad? Sucede que el esfuerzo necesario para contextualizar correctamente el mensaje se reduce drásticamente. Y lo hace en base a tres factores: el nivel de arraigo de la persona candidata en la comunidad, su trayectoria personal y política y por último, su nivel de credibilidad. Es ahí donde al leer, escuchar las declaraciones o ver a la persona candidata, los factores de conocimiento y proximidad se imponen sobre la interpretación de los medios. Se impone la cotidianidad de la persona candidata. De lo que ha hecho, de lo que ha cambiado en su municipio, del tiempo que lleva y que dedica al bien común. Esa persona confiere valor a unas siglas y no al revés, pues ejerce de vínculo entre la ciudadanía y su organización política. Esa persona posee unos valores que la ciudadanía reconoce y traslada al partido. Pero para que la vinculación entre la ciudadanía y quien será su representante se establezca en la dirección correcta debe existir una organización orientada a darle soporte en su territorio. Este soporte debe abarcar desde lo administrativo a lo jurídico, sin olvidar nunca la capacidad negociación política que otorga la pertenencia a una opción con credibilidad política. En estos niveles es donde los factores de arraigo, trayectoria y credibilidad que debe representar Podem(os) entran a jugar un papel determinante para servir de punta de lanza o de lastre a una opción municipalista.

Las luchas de cambio social en los municipios las impulsan personas comprometidas a las que la eclosión del 15 M y el nacimiento de espacios políticos organizados desde las bases propiciaron un encaje institucional que les ha permitido llevar esas luchas a las instituciones. Y todo eso se hizo pese a la renuncia de Podemos como organización de concurrir a las municipales. La valiosa experiencia de los que recorrieron casi en solitario este camino ha permitido entre otras cosas un conocimiento de las dinámicas municipales. Conocimiento que debe completarse ahora con la gestión de un proceso electoral municipal actuando no desde la periferia del espacio político, sino en muchos casos, desde el mismísimo epicentro de los espacio de gobierno  municipal.

En este ciclo que ahora se inicia las decisiones que Podem(os) tome a nivel político pero sobre todo organizativo serán factores determinantes que los votantes valorarán en esta dimensión territorial. Por ello, los próximos meses en los que se han de decidir las dinámicas de elección de los representantes territoriales son cruciales para la credibilidad de las futuras candidaturas municipalistas. Los municipios en los que la organización ha tenido y tiene un fuerte arraigo debe poder conformar sus órganos de decisión municipales, corresponsables pero nunca subyugados a la dimensión estatal. Más allá de las normativas numéricas, los espacios deben poder decidir desde la realidad y sus órganos de representación y ser partícipes de las decisiones futuras respecto a sus alianzas en los territorios. La gestión adecuada por parte de una dirección en Podem que empodere y legitime a sus representantes como interlocutores políticos válidos es la base sobre la que cada fuerza municipal podrá construir sus alianzas desde una posición de negociación adecuada y no subordinada.

La gestión global de estas candidaturas nos lleva a un aspecto que suele pasar inadvertido durante las discusiones de campaña municipal pero que supuso, en las pasadas elecciones municipales, un grave perjuicio para Podem y su vertebración en el territorio. La elección colegiada de órganos supramunicipales. La necesidad de formar parte de los órganos de representación en Consejos Comarcales y Diputaciones es clave a muchos niveles. La capacidad de decisión política, de obtención y gestión de información y de forma derivada, la de consolidación de la estructura de partido pasan por obtener representación en estos órganos. Es necesario plantear las políticas de concurrencia a las elecciones municipales en Catalunya en base a un documento estratégico organizativo de los propósitos supramunicipales. Y de las estrategias para maximizar la presencia en ellos. Cuando sea necesario, mediante acuerdos globales de confluencia en algunos territorios en los que queden reflejados los acuerdos no solo a nivel municipal si no también supramunicipal. Todo ello respetando la libertad de los representantes territoriales para establecer las políticas de pactos municipales, pero siempre incluyendo acuerdos adecuados para la votación en los procesos de elección de Diputaciones y Consells Comarcals. Para ello, Podem necesita una dirección política sólida, coherente y sobre todo comprometida con la idea de que la política territorial es el factor decisivo en la construcción de una política desde abajo. Estos procesos municipales requieren un conocimiento que como organización aún no poseemos, pero que se encuentra, atomizado en personas que han estado a pie de cañón en el territorio, anónimas, a través de los círculos, como cargos orgánicos o como cargos electos y que hemos de saber aprovechar. Personas que no pueden ser impuestas porque aparecen en los medios o en las tribunas del Parlament. Personas que son la esencia de lo que podemos es y la mejor garantía de que el mensaje municipalista llegue al territorio.

El 26 de Mayo del 2019 tendremos en cada pueblo y ciudad de Catalunya elecciones municipales y europeas. Un buen momento para un cambio político global desde la acción política local. Un proyecto municipal enraizado en la vida de la gente que proyecte la apuesta de un cambio feminista, solidario y fraterno en toda Europa que de una vez por todas ponga la vida en el centro de la política y la agenda global. Sin banderas.

   Por Noèlia Bail y David Clarà

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