Paseando por las redes con Anabel Ponce

He estado muy tranquilita estos días por las redes. Observaba, leía, escuchaba, analizaba. Y hoy estoy hasta las pelotas, con perdón. No iba a ir a votar. Me parecía que la manera de actuar del govern no era correcta. Nos dejaba fuera a muchos de su hoja de ruta. Pero Rajoy y sus secuaces me convencieron. Fui. Y como dijo Mireia Boya, a mi no me pagará Roma. Voté que no. No soy Independentista. Tampoco soy ni nacionalista ni facha. Hay tantos colores de por medio. Esa equidistancia que tanto critican unos y otros mientras el resto calla. Yo quiero una república federal. ¿Qué queréis? Aquí todos tenemos carta a los reyes (los magos, a los otros, nada) y yo soy muy de John Lennon y su “Imagine”. Podéis decir que soy una soñadora. Me encanta la utopía: las personas son buenas por naturaleza, todos reciclamos en casa, mis chavales quieren aprender y no sólo aprobar y la ciencia dará solución a muchos problemas que nos matan estos días. En el saco de la utopía, cada uno con la suya.
Ayer hice huelga (que no, que no era fiesta, ya sabíamos de antemano que nos descontaban el día y sí, aún así, muchos la hicimos), pero entiendo a quien no la hizo, por diferentes motivos. Yo también tenía mis dudas. Estaba convocada desde la semana anterior. No comulgaba con todos los puntos, pero ¿Cómo puedes ir con esa soberbia a atacar a la gente? Y sí, la policia se pasó, pero también el juez que firmó esa resolución, el gobierno que lo permitió y la gente que lo aplaude. Así que me manifesté en contra de la violencia (o lo que me dejó una maldita migraña y mi cuerpo saqueado por otras dolencias).
También estoy cabreada porque se duda de mi profesionalidad. La mía y la de mi sector. Nunca, nunca he adoctrinado a nadie. Si he ido a una huelga, les he explicado a mis alumnos los motivos, aclarando que es mi punto de vista personal y no tiene por qué ser lo que piensen ellos ni en casa. En mi claustro, de más de 80 personas, hay gente de lo más variopinta, afortunadamente. Yo siempre les digo a los alumnos que aprender a conocer de qué pie calza cada profe es el mejor aprendizaje para la vida. Quiero que mis alumnos aprendan, sean críticos, tengan bagaje cultural, que tengan libros y sean felices. El resto, señores políticos que nos acusan, en casa. Y que si hace 40 años que adoctrinan, yo sólo escribiría en catalán y escribo siempre en la lengua que me da la real gana en cada momento, que para eso hablo y he estudiado unas cuantas.
Y para acabar de desahogarme del cabreo, algo para los que nos leen de fuera de Catalunya (y para algunos de aquí): Quiero a mucha gente en esta vida. A gente de izquierdas y gente de derechas, a independentistas, a nacionalistas y a gente cuya ideología desconozco. Al final del día, me da exactamente igual, aunque a ratos (ya me conocéis) me exasperen algunas situaciones y algunos comentarios. Estos días hay más crispación, evidentemente, pero a mi me da vidilla no estar de acuerdo con la gente, pero poder debatir con respeto, incluso de si eres de bic naranja o de bic cristal. Los que me conocéis bastante, sabéis que soy así, pero que intento no perder las formas (hoy quizá algo sí)
Un consejo que no me ha pedido nadie y le dedico a los políticos: Los jóvenes, mis alumnos, os están mirando. La responsabilidad está en vuestras manos, pardon my French, pero no la caguéis.

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